lunes, 22 de noviembre de 2010

shalom

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"Dos mujeres bellas, mellizas, pelirrojas notorias! escribiría en el título de su nota, mientras pensaba que algún día alguien escribiría sobre él diciendo era un periodista especializado en morder carne podrida. El hacía notas podridas y amarillistas, pero parecía decente y aséptico.O eso pretendía. Ultimamente, hacía, sobre todo, de antioficialista. Eso pega bien. Eso paga mejor... 
"....el cadáver, descubierto cerca del mediodía, mostraba claramente su cabello rojizo en exacerbado contraste con la palidez de su rostro, deformado por la asfixia "
- Agregá, le dijo ella: "sus ojos abiertos mirando hacia el ser amado  parecían decir sin palabras, las sinrazones abyectas del amante anónimo que le habría solicitado practicarse un aborto como una forma de librarse de tan ignominiosa prueba de infidelidad conyugal. Se sabe que el ahora sospechado Secretario de Comunicación del gobierno es un declarado abortista, motivo por el cual, el episcopado local le había recriminado duramente, dada su condición de egresado de la casa de altos estudios"

En los días de estudiante en la facultad de periodismo ella le decía que era casi un rosadito, nunca un rojo. Era un progresista, si cabe la palabra, aunque en aquellos días, ser progresista en la Universidad Cristiana de Comunicación Social era pasar rápidamente de rosadito a colorado rojo bolche puto hijo de puta, andá a escribir notas a cuba, puto maricón, aunque nunca ninguno de sus profesores se lo dijera explícitamente, aunque anónimos ladrillazos contra el parabrisas, rayaduras de cutter en la pintura de su auto... 
..." la occsisa de apenas veintitrés años, era una reconocida activista de los derechos humanos.Recientemente había entrevistado al secretario privado del ministro, en una nota calificada de panegirista por el multimedios...

Ser rosado, o rojo, o bolche setentista, no era mala palabra para Carolina Lehman, pelo rojizo, extraño color rojizo, corazón rojo, judía de izquierda. Porque hay judíos de derecha, y la derecha judía es muy jodida. Los judíos de izquierda no joden a nadie salvo por sus ideas. Los judíos de derecha te pueden sacudir una 38 en la oreja mientras te recitan la paz contigoen esa inentendible tipografía השלום כונטיגו 

Shalom Lehman,  paradógicamente, era de derecha.De esa clase de derecha jodida.
Rebeca Lehman, sin embargo, era dulce en la cama, aunque un tanto tradicional.Se dejaba llevar por su inexperiencia y su pasión, aprendiendo de él una empírica ars amatoria, a la cual se entregaba sin reclamo alguno.
Shalom en la cama, era la guerra de los seis días, moshe dayan, un dagger rutilante y expansivo
Rebeca fue rápidamente olvidada e intentó suicidarse cuando embarazada le dijo esperanzada la noticia al periodista.El periodista se olvidó de sus razones éticas, de sus razones afectivas y razonó en efectivo cash, adujo cínicas dudas acerca de la paternidad y no confesó la vida dual de cama en la cual se encamaba con shalom, sufriendo, mientras añoraba los dulces encuentros con Carolina, y era violado, bien que concientemente, por Shalom

http://www.cibergolfas.com/











El principal multimedios del país, titulaba que la casi adolescente embarazada habría dejado una carta en la que reclamaba la paternidad del Ministro de Comunicación, quien, ante el escándalo levantado por el resto de la prensa "seria" y obviamente antioficialista, fue obligado a renunciar
La noticia del suicidio de Carolina, fue realizada a pedido de Shalom

















Durante la semana que siguió al descrubrimiento de la muerte de Rebeca, a razón de una nota diaria más amarillista y malintencionada que la precedente,  el periodista violado por Shalom recibió de ésta el sobre con  3.5000 U$S, una irrastreable leyenda escrita en computadora, y el remate de la crónica, una foto del "Ministro de Comunicación", la suya propia, con la "amante" pelirrroja, vestida de policía.
La crónica diría " las relaciones sadomasoquistas" del supuesto instigador del suicidio
La publicación de esta última parte de la historia, en la página principal de La Revista, junto con "entrevistas" a la familia del ministro, a sus hijos y a sus compañeros de escuela primaria, fue demasiado para el Ministro, quien se suicidó arrojándose por la ventana del tercer piso del Ministerio.Dejó una nota, proclamando su inocencia y ser víctima de una perversa confabulación.

El periodista tuvo un año de gloriosa elevación celestial, pero sic transit gloria mundi, cuando las visitas a su cama de Shalom fueron dejando lugar a otros escritores más versátiles, de la cumbre al abismo su pluma se hizo tan estéril como sus sesiones de sexo duro con Shalom.
Echado de todas partes, círculos sociales y de la farándula, medios de comunicación y camas con sábanas sin sábanas da igual, pensó en el poema atribuído a Bretón, pero era, obviamente, demasiado tarde.
Pensó en escribir un profiláctico, palabra que tachó por el muy argentino forro en su propio epitafio, pero tampoco llegó a eso.Reclamando piedad,  fue acogido bajo las faldas rojo fellatios de un fornido obispo,  en cuyo semanario LA VERDAD CRISTIANA, lo acabo de descubrir bajo el seudónimo de Norteclaro, escribiendo notas oficialistas, cristianas y de defensa de la familia, sagrada célula madre de la sociedad, en contra del aborto y del uso de preservativos.

N.de la R: "Norteclaro" y yo fuimos compañeros de inicio en la misma facultad de periodismo, cuando aquel periodista solicitaba que por favor le comprara una cajita de Camaleón, el nombre de una célebre marca de forros. 

sábado, 13 de noviembre de 2010

azul parís




Si el gordo soriano estuviera por acá, seguro se habría cagado de risa con el comentario. El exilio es jodido, le habría dicho yo en un exceso de confianza. Lo más jodido de exiliarse es estar esperando que alguien no te cague la confianza, como cuando estabas allá, en el exilio interior, imaginaría que me contestaba. Como los gatos.
Los gatos nunca terminan de confiar en uno. Al menos la mayoría.
Es uno quien debe confiar en ellos. 
La  obsesión con los  gatos me viene de que los gatos negros traen mala suerte, ya que  la antigua creencia popular de que todos los gatos negros son brujas metamorfoseadas... eso, lo debería haber escrito hace un siglo el edgar allan poe. Menudo negro el gato negro de poe. ¿Porqué lo habré leído cuando tenía apenas 8 años y era un lector precoz de ese tipo de literatura?Anticipatorio del crímen?
Allá a los gatos se les llama también a las prostitutas, es decir a las putas, debe ser porque andan de noche, pero se masculiniza, o sea que debieran decir gatas, o es que gatos hay también y son los prostitutos...

La pistola que ella guardaba debajo de la almohada era una Tokarev TT34, modificada, posiblemente húngara. Seca. Eficiente. Eficaz.Un arma para matar, no para ser admirada.
¿De qué otra manera se debe describir a un arma?. No sabría precisar si el arma era la Tokarev, o más bien, ella misma. Desnuda, claro está. Un arma  eficaz no necesita ser bella, sino eficiente, eficaz, sin fallas. Un ak 47 pero sin tanto tamaño, como ella, 165 cm y mejores curvas que una 9 mm, una 7 punto 62 peronunca  como una 22.Demasiado diminuta
Impercepitible debajo del  bolsillo interior de su impermeable, estaba la diminuta Browning Cobra de 7 tiros y en la tobillera la clásica Beretta 950 de 5 tiros. Una de las dos no iba a ser descubierta nunca, pensó con satisfacción de principiante.

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Vista así, desnudándose frente a sus ojos a través de la ventana, de noche y en parís, en esa calleja de Tournefort, no parecía peligrosa. ¿Cómo puede ser peligrosa una mujer desnuda y en París, por más que esté en azul? Y en el barrio latino. Siempre había creído, y sobre todo después de Cortazar, que el barrio latino era un lugar enorme poblado por latinos ilustres.

 "El Barrio Latino es una zona del 5° arrodissement de París, en las proximidades de la Universidad de la Sorbona. Debe su nombre a los estudiantes y profesores que hacían sus reuniones allí en latín hasta la revolución francesa y ha sido el ...arrojé el papel a la mierda, sobre todo porque en el dorso estaba escrito su dirección y su teléfono.Su teléfono.

Fue al café Le Chian Perdu, pidió el teléfono, marcó su número y esperó. Ella contestó con voz de Janet Henry.El preguntó si podía pasar a buscar unos documentos.Ella le dijo que sí, pero si estaba cerca que se demorara porque estaba por tomar un baño. El insinuó algo así como secarle la espalda. Ella rio y cortó. El subió sin prisa y en silencio los 37 escalones de la escalera en mal estado. Abrió la puerta sin dificultad, una cerradura en mal estado lo facilitó. La puerta se abrió con un leve chirriar de madera vieja. El entró con la mano presta en el bolsillo interior de su impermeable. Ella estaba de pie en la sala, con su rob de chambre entreabierta, y debajo, abslutamente desnuda. Ella dejó caer la robe y el tragó saliva. Era inmensamente deliciosa, con la luz que en el azul de la lámpara junto al calefactor la iluminaba. Ella movió sus hombros hacia atrás, y la robe se amontonó junto a sus pies. El sacó las manos de los bolsillo del impermeable, abandonó la seguridad de la Browning Cobra y estiró su mano hacia ella sonriendo.
Ella sacó su mano diestra detrás de su cadera, amartilló la pesada Tokarev y disparó un cañonazo que explotó sobre su oreja derecha. Sintió atrás suyo el impacto, el quejido y la sangre encefálica que le rebotaba en la nuca.

domingo, 7 de noviembre de 2010

ROJO SANGRE

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Está tendida sobre sus pechos, totalmente desnuda.
No entiende el rojo de las sábanas. No recuerda sábanas rojas.Rojas no. El rojo es sangre. Mira sus manos. Sus propias manos. Algo se mueve, difuso, sobre la ventana.
Carlos no ha llamado aún, piensa, inquieto. Tantea la sobaquera, por instinto. La Beretta no está, se sobresalta. Pero no se asusta. Debe estar debajo de la almohada.¿No?
Puta misión ésta, muy puta.
Afuera, las clásicas nubes lenticulares de zonda, ovnis sedosos.
Le pica la nariz, como siempre que zondea.No por el cigarrillo.No debe fumar tampoco.
Mira el reloj: la penumbra destaca silenciosa el fluorescente19:42...
Una radio cerca del palier estalla 39:7º, 6% de humedad. Maldito encargado
Mal día para trabajar, maldito trabajo, maldita misión, malditos putos días con zonda, maldito calor.
Mira a la mujer...su cabeza está sobre la almohada, y si está sobre la almohada, entonces...
Puto zonda. Puto calor, puta sequedad de ambiente, puta pistola ausente en la sobaquera.
La traspiración le corre por la frente, a pesar de la sequedad del ambiente, sofocante.Así no puede...
(Necesito un trago, Mariel, aunque haga zonda)

Mejor recuperar la Beretta.
Se para, se da cuenta que aun está descalzo, pero el piso de tablones de pino apenas cruje.
La mujer en la cama sigue sin dar señales de vida. Desde la oscuridad de la pared en que se encuentra apoyando la espalda, la tensión muscular ya es insoportable.Decide cambiar de posición, elongar lentamente, por si debe correr, aún descalzo, o más aún, por estar descalzo.
La mujer en la cama es hermosa. El pelo, rojizo, como las sábanas.
Su cadera es perfecta, piensa.
( Acá le decimos culo, tano.Y eso que estás mirando es un señor culo) .
Sonríe, o cree sonreírse. El otro lo mira, él aclara.
(¿Señor culo?, eso es contradictorio, es un culo, muy femenino, en todo caso).
Piensa en la obsesión de algunos boludos en romperle el culo a una mina, cojerla, hacer que chille y simule sus ohh, ahh, my god y esas pelotudeces de videos triple X.
-¿Vos no?, preguntaría Mariel.
-No, la cadera es una forma perfecta parar ser acariciada.Si lo preguntás, prefiero la espalda en su totalidad, incluyéndola.
- ¿Cojer una espalda?
Las preguntas de Mariel lo sonríen.Siempre tan británicamente irónica...
Recorre la espalda, su cadera tan perfectamente redondeada, sus piernas, vuelve a subir, llega hasta su pelo, (¿dormís?)
Le sopla suavemente el cabello, desordenado, pero tan tranquilo como su rostro, como casi todo rostro que duerme descansando, pasa los dedos apenas por su boca, se inclina para besarla, la sobaquera oscila delante de él, casi tocando el rostro de la mujer.
 Su boca es perfecta, también, mejor dicho, sus labios, son perfectos, apenas entreabiertos, haciendo un hoyuelo imperceptible...
Piensa que debe recuperar la Beretta, comprobar si tiene el cargador puesto, si le queda alguna bala.
Se está descuidando mucho.
Puta misión, alcanza a decir







sábado, 30 de octubre de 2010

When You're Smiling

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Una auténtica noche de mierda. Ha nevado en la cordillera, aunque sea octubre y aquí, a 300 km de distancia, sólo llegue un frío típico de desierto, soportable con apenas una remera debajo de la camisa.
Tengo un "humor de perros". No sé qué es eso y eso que soy escritor. Pero tengo ganas de morder a alguien, a algo.
Carolina me llama desde México. Ella está solitaria también en su café, sin clientes a la vista. Quiere que hablemos, pero niega la w. cam y el micrófono, como "A." Tecleo con desgano algunas palabras de consuelo para su estado hormonal y de tristezas y soledades. Le pregunto por el café turco que a "A" la seduce.
No sabe de café turcos y tampoco tiene ganas de saber. Quiere oídos y yo no tengo bocas hoy, para ella. El verano pasado estuvimos para un seminario, juntos, en Buenos Aires. Buenos aires estuvo lluvioso, húmedo y de mierda. Y Carolina en "esos días" y sin ganas. El seminario de psicología industrial en el posmodernismo. Algo de Lacan y Gertrudis, o lo que fuese, y nada de sexo, ni follar, ni cojer, ni hacer el amor, ni siquiera un café con manos entrelazadas.Y luego, Ezeiza, muchos besos y abrazos, vente para D.F., ya sabés donde encontrarme, aeroparque, Mendoza, el Plumerillo. Le digo, hace un año, parece mentira,  hoy estoy con un humor de mierda. En vez de responderme, comienza a preguntarme con las sutilezas de siempre, malditas psicólogas y mujer, maldita su cintura de redondeces envidiables y su Kiss of fire, y su tango psicológico  para conmigo, y yo no tengo ganas de hablar.Pido disculpas, le digo que me espere, que estoy incrustando un video para mi blog. When you're smiling. Luois Armstrong.  

La casa, mi casa donde ahora estoy escribiendo este post,  está lo menos parecida a una de esas "instalaciones" que Holliwood prepara en sus películas de mierda, cuando "esa" mujer está por llegar. Carolina, está amable.Me esperará, mientras llegan clientes a su Coffe-Bar en D.F., y yo le insinúo cosas a A. en mi máquina

 a la luz de la penumbra su cuerpo sigue siendo bello y contorneado, aunque maldice y se auto carga con que de "curvas nada, de cuello a tobillos una sóla línea". Le digo que su boca de labios españoles... que sigo enamorado de esa boca sin maquillaje ( lapiz de labios, pavo, me corrige)

Te gusta Armstrong?, le pregunto de imprevisto. No, me dice contundente. Pero apetezco un cigarrito, si no te molesta. Le alcanzo mi atado de camel, el segundo desde esta mañana, que ella rechaza mientras se arrima a la ventana que da al patio. Bellos jazmines, cielo, dice liando su propio cigarrillo con torpeza premeditada.
Doy vuelta el L.P, y elijo el tema. When you're smiling. Es perfecto. En todo sentido.

Ella fuma espaciadamente con la frente apoyada en la ventana.
Bailemos, digo yo, esperando que ella me conteste con voz de mina de Dashiel Hammet. El tema, de Louis, la noche ya cerrada, la penumbra, y mi deseo, lo ameritan.
El equipo de alta fidelidad es perfecto. Ni el más mínimo sonido a rasgadura ni cliks de la púa de diamante sobre el surco. Para cuando suena el piano, su boca escribe sobre la mía cadencias de andalucía sosegadas y su mano arrastra otoños de vinos rojos en mi nuca.
Ibas a fumar?
Sí. Pienso que Ella Fitzgerald? Pero no, demasiado áspero para el momento.

Otro Camel, y ella de nuevo con la frente apoyada sobre el ventanal que da al patio. He apagado la luz, y la observo a la luz de la luna.Desnudada totalmente, apenas inclinada sobre su pie derecho, espía, curiosa hacia afuera.Pienso que sus curvas son tan naturalmente femeninas y a la vez adolescentes, a pesar de los cuatro hijos...
Esta noche, le digo arrimándome hasta su espalda, besando apenas su cuello, entrelazando mis manos sobre su vientre desnudo y suave de "El Corazón es un cazador solitario", aspirando todo su aroma de Almerías y mediterráneome despido,  tengo que mover al empleaduchoooo para que antes de irse me deje todo en orden, Saludos ‎ I Can't Give You Anything But Love, suena el aviso de Carolina, desde su coffe bar, en DF.Bien, era previsible, la dejé colgada media hora lo menos.

 Suena una vez más When you're smilin', when you're smilin'
The whole world smiles with you
When you're laughin', when you're laughin'
The sun comes shinin' through,

"A", sigue desnuda, sus largos dedos diestros fumando su cigarrillo armado...
La noche y esta mujer española que fuma, son perfectas.Mi humor ha cambiado.Pero, simpre hay un pero y un imprevisto cuando de A. se trata...Miro el reloj de pared. Veintitrés minutos pasada medianoche
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Suena una vez más When you're smilin', when you're smilin'
The whole world smiles with you
When you're laughin', when you're laughin'
The sun comes shinin' through

But when you're cryin', you bring on the rain
So stop that cryin', be happy again
Keep on smilin', 'cause when you're smilin'
The whole world smiles with you

Luego empiezo el tercer paquete de Camel.
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Y fumo, con mi propia frente solitaria apoyada sobre el ventanal














viernes, 15 de octubre de 2010

MANIFIESTO FUNDACIONAL DE LOS ESTADOS GENERALES DEL CORAZÓN



En el Año Universal de los Afectos establecido por acuerdos provinientes de los siglos y más siglos en que nos veníamos encontrando reencarnando moleculares sin saber que estando tan cerca habíamos estado perdiendo todo el tiempo de estar vivos viviendo separados, los que apenas un poco más abajo suscribamos, tendremos la extendida circunstancia de saber que un nuevo estado ha sido imaginado en el sistema estelar de nuestra galaxia.
El Tal Estado ha sido creado unilateralmente por voluntad y elección de personas soberanas descubriendo que en lo profundo de su cuerpo inmaterial habitaban un corazón y que es el corazón el que los hacía vivibles y esperables, motivo por el cual, todos los más abjo y un poquitido hacia el costado y sobre los bordes y orden u desordenados,, pero ternurientamente palpitantes, hacen este manifiesto en manifestación que se hará tanto más grande cuanto más grande sea el corazón que a cada uno lo sostenga.

Les pido a ustedes disculpas, he olvidado presentarme. Soy Osvaldo Vicente Tramontina, nacido un cinco de enero de un mil novecientos cincuenta y uno sobre el planeta tierra. En los dominios del sol, su estrella más cercana me declaro perteneciente a su cuidado. Es mi invento, por hoy me lo creo hasta yo mismo, por lo cual también les digo que pertenezco desde siempre a Los Estados Generales del Corazón.

Es preciso precisar sin ser más certero que lo que esta grandemente pequeña ocasión amerita, que unas dos veces nací dentro de aquél y ciertamente dos veces estuve muerto bien morido creyendo que con ellos en realidad había nacido cada vez.
Hoy he creído en el corazón de una mujer que me ha hecho renacer, sin que ella se lo propusiera, por tercera, definitiva y última vez. Ruego a ustedes dispensarles de su nombre, salvo comentarles que el dicienueve de diciembre de dos mil tres, me dijo expresamente que me había extrañado apenas un poquito, ( ella siempre habla en chiquitito porque este año mi amor eterno reencarnó siendo maestra jardinera).
Agregó también que me quiere tanto que duda las razones de la sinrazón que tiene un corazón cuando está amando, y se cruzaron de destino nuestros ojos, nuestras manos. Juro que eso fue todo lo que pasó, más,para mí como fue público y notorio, resultó más que suficiente.
De inmediato le hice de mi puño y letra manifiestos ( y en soporte de papel que no por arcaico resultó menos valedero), escribiéndole ciao Principessa dell'occhi verde como los verdes del valle de mi patria chica de alamedas frescas, de mirada larga, de nostalgias suaves. Te escribo sin urgencias porque en las cercanías de este breve viaje compartido en que cruzamos las miradas y apenas un breve entrelazar de manos surgieron estas simples cosas de mirarnos. Por ello es que deseo manifestarle a la ternura de tus dedos largos que extrañan primaveras como yo longitudes de cinturas tiernas y, etc, etc, es decir  otras muchas más cosas en tres hojas llenas de tonteras y alguno que otro párrafo del amor más amarero, engordado por las faltas de ortografía y una caligrafía que mamma mía...
Está bien os lo suplico, no me apuréis más con la brevedad, que vosotros ya lo sabeís a la hora de escribir soy más bien larguero, dejemos ya de hablar de mí y publiquemos y difundamos y que vayan por el aire los aéreos mensajes de todos los asociados hasta hoy llegados con ayuda de este medio universal de la universalidad que desde este momento ha recomenzado para juntarnos, por fin, un poco más, y en prueba de la unidad que desde hoy nos acontece, descorchemos esas botella del Mejor Vino Rojo de Perdriel, y cada quien con su cada cual, comencemos a beber la primera fundación de Los Estado Generales del Corazón.
Dado en el patio de mi casa de rojo mosaico envejecido y con los Jazmines del País en parra y florecidos, a la hora veintidós de un cinco de enero del año dos mil tres
CONSTITÚYASE

domingo, 20 de junio de 2010

MARIA DE LOS MARES





























http://(fotografía, bajada de la red sin permiso de) www.radiobaragua.cu/Palma%20Soriano/noticias/colaboradores/mujeres/imagen/mujer-cuba.jpg.Gracias a Cecilia, Teresa, Gabriela, Mila, Patricia y Mercedes cuya intrínseca belleza supera en mucho a las palabras que las imaginaron como María de Las Vírgenes; María de las Gracias;María del Caribe; María de los Fuegos; María de los Aires y María de Los Mares.Osvaldo.-




Adaptación para relato en In Situ-Restó-bar-show temático, ya desaparecido, de un capìtulo de la novela Amapolas de Plomo, Puñaditos de Arena Capítulo "Setiembre del 72 - Las cubanas"



María, es la única persona auténticamente cubana que conozco. En realidad, toda su familia es auténticamente cubana.Veamos:
El abuelo paterno fue un comerciante tabacalero, medianamente rico, abolengo castellano, lo suficiente de todo, y un poco más, como para poder garantizar, a cada uno de sus hijos, estudios en los mejores colegios de La Habana de aquel entonces.
La madre de María, es Doña María Hilaria Fuentes, Duquesa De La Cerna y Luquez, realeza hispanoamericana, hija, nieta, bisnieta y tataranieta de españoles americanos, tanto que desciende de la primer hija americana engendrada por el Duque de De La Cerna, y una real princesa quiché. Es admiradora de Storni y Mistral, y aquí, en Mendoza, nucleadora de las Muy Señoras Patricias Mendocinas de la Cultura en respetadas tertulias literarias.
Como mi profesión de médico tiene un real prestigio social, es la muy adecuada cobertura para disimular la militancia de María en el Partido. De ahí que me hubiera preparado un plenario familiar para presentarme formalmente a toda la familia como “interesado” en ella, (y en eso no se equivoca demasiado) con lo cual se podría disimular los largos espacios fuera de su casa ocupados en discutir incansablemente marcos teóricos, consignas, pintadas y acciones revolucionarias a escondidas paradógicas de su familia, por ello es que me aclara.
- No debes llamarme Pepi, y escúchame bien compañero, de ninguna manera te tientes en hablar de política. Prométemelo.
- Pero sí, claro, te lo prometo, Pep, María. Pero lo que no entiendo es porqué te asusta tanto que vaya a salir el tema si…

... si casi me vuelvo loco. No por no poder “hablar”, sino porque en el patio, cerca de las arcadas de ladrillo a la vista de las galerías, enmarcadas por enrededaderas de jazmines blancos y azules, y enormes odres de cerámica de los que emergen cascadas de flores, están TODAS las De la Cerna, conformando un cuadro de impresionista y sensual cromaticidad...

La Pepi y las otras cinco hijas que Hilaria ha traído al mundo también son cubanas.
Todas son Marías y todas son bellas, de una singular belleza, con nombres tan hispanos como cubanos son sus cabellos, negros sus ojos y caribeños sus genes.

Cada una de las Marías es una versión diferente pero mejorada, rejuvenecida, de su mamacita.
Mi maría alias La Pepi en el Partido, es la más joven con casi dieciocho años. Hay otra de diecinueve, y luego veintiuno, veintitrés, veinticinco y veintisiete años de Marías y de Antillas.
Cada dos años, meses más o menos, una hija, ya que Doña Hilaria no cree en el control de la natalidad. Siendo una católica apostólica y romana tan convencida, lo que Dios y la Virgen provean, son milagros de la vida que deben ser bienvenidos. Así, cada vez que una de ellas vino al mundo, un agradecimiento a la Virgen, a la Carabela de Colón, por las musas, por la tatarabuela. Si cada hija tiene una hija, la tradición familiar marcará que puede ponerle los nombres que desee, siempre y cuando uno de ellos sea María, para cada una de las cuales, a la hora de bautizar, la duquesa ha sabido conjugar tradición con agradecimiento, y poesía con predestinación.

Doña María Hilaria está sentada en una Chaise Longue, de mimbre natural, donde abundan almohadoncillos turquesa. Debe tener más de cincuenta años, pero no representa más de treinta y cinco. Irradia un don de nobleza tan embriagante, que estrechar con vigor latino la mano que me extiende, sería ofensivo.
Siendo la primera vez que conozco a una real duquesa, me inclino por ello con torpeza, apenas le sostengo los dedos, y deposito un beso transparente en la suave y grácil paloma de su diestra.
De inmediato, dominando con sencillez protoclar la situación, la mater maternae se encarga de presentarme con naturalidad a cada una sus “niñas”, como ella las llama.

Mieles doradas, genéticamente bronceadas por los soles de Caibarién y Varadero, todas llevan el aguafuerte de la madre. Como ella son todas oliváceas de rostro, enmarcados en negruras profundas de pelo, altas y delgadas, gitanas y hechiceras, cimbreantes maderas de pura fibra latina.
Cada una lleva singulares vestidos, ya que la madre no permite que las mujeres de la casa, ni siquiera la sirvienta, usen pantalones. Por ello, en faldas u hopalandas que resaltan combinaciones de blancos y negros, o rosas y rojos, o amarillo y azul latino, a cada una la combinación más contrastante o complementaria, le resalta embelleciendo su piel morena.
Ninguna vulgaridad sensorial acompaña la policromía de las prendas. Al contrario. Una, es pura sutileza de sedas, en las pinceladas evanescentes de un Degas-Lautrec. Aquella otra, la guía de los náufragos del fin del mundo, con el faro de sus ojos . Y qué de trópico en las caderas tiene ésta. Cómo luce aquella otra, encabriolados, sus cabellos negros. Cuánto mar y acantilado llevan en insinuante sencillez, cuántas sensualidades apenas limitadas por los contornos de la ropa. Y qué desbarajuste sensorial padezco yo, al tratar de poetizar ingenuamente este delirio cromático y voluptuoso, donde solamente se podría sobrevivir siendo torero, gitano o Neruda. Porque sin la protección de una capa y un estoque, sin el alma de un poeta, o tras una guitarra flamenca, tanta femineidad y pasiones evidentes, me harían morir, incendiado por un fuego tan vano que ni cenizas quedarían para recordarlo.
La primera que me presentan es toda llanura vegetal, y primavera de pueblo, de absoluta clausura a la eroticidad, tan terciopelo y virginal como la primera Eva. La siguiente, contracara de su hermana, llega ondulando a mi lado precedida de una sexualidad tan poderosa que le trasciende los límites de la ropa.
Tan sencillo es ahogarse en los ojos de la mediana, como difícil resulta sostenerle la mirada a la mayor, porque ¡ah, la primogénita!. Es inaccesible desde su poderosa altura de reina. Tan empinada su cumbre real, que al saludarla debo bajar la cabeza y arrastrarme como un insecto nacido del fango apestoso, por haberme atrevido a subir los ojos hasta su altura. Desde allí me hará descender con un simple aleteo de pestañas. Solo se me permitirá tocar apenas, la punta de uno de sus dedos del pie, con mi frente en el suelo. Allí, por haber insistido en mirarle, aunque más no sea la altura del tobillo, deberé permanecer quieto, mientras aprietan mi cráneo contra el barro. De todas maneras, quien no moriría, como un insecto pero feliz, al ser aplastado por ese pie etéreo de venus tropical.
Con la restante hermana, sólo alguien tan puro como el Santo de Aquino, no yo, sin duda, podría pasearse desnudo de todo pudor quejumbroso, porque esta María, es la Eva antes de Pecar, sin vergüenza alguna, recién creada en el paraíso, para ser fuente de vida incorrupta, pura desnudez libre de todo pecado terrenal.
Ninguna de estas zagalillas será jamás un mediotono vital. Y entiendo, al recuperarme sensorialmente, el fundamento sutil y diferenciador, anticipatorio y mágico con que fueron sus nombres elegidos por una madre agradecida de Dios y preciosa poetisa de la naturalidad. Las dos primeras, María de las Vírgenes y María de las Gracias. Aquella María del Caribe y María de los Fuegos esta otra. María de los Aires la que resta… y Mi María la que me toma del brazo para que no me desmaye, al saborear con mis ojos y mi piel, cada uno de los nombres, tan mágicos como sus dueñas, y a la vez tan simples, femeninos y gráciles, devotos y cristianos, incendiarios y vestales, movilizantes de todos mis sentidos al rozar por aquí, fugazmente una mano, al hipnotizarme en la media distancia aquellos ojos, perderme en deja vou sobre las curvas de la luna de esta otra, arrodillarme ante el sol quemante de una cintura.
Si grato resultara volar en la gaviota de estos cabellos, preferible sería navegar en el cuello de este cisne, flotar en el regazo de aquel mar apaciguado...
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Horas y horas tecleando furioso en la Lettera 32, y no me termina de conformar lo que he escrito, pero de una sola cosa estaré absolutamente seguro. “Mi” María no podría llamarse de otra manera que no fuese de los Mares, prescindiendo del “De la Cerna” No habrá nombre mejor para la menor de las nacidas en las más bellas y cálidas aguas antillanas…



lunes, 7 de junio de 2010

Ne me quitte pas - Jacques Brel (Subtitulado)

¡ Ne me quitte pas !

















"Ne me quitte pas". Ne me quitte pas, escuchaste y escribiste el pasado 4 de febrero que te puso de “ese” humor y te hizo pensar en estas cosas.
-¡Maldito Jacques Brell! - dijiste. Y ni siquiera sabías qué quiere decir la letra. Pero la habías vuelto a sentir, la habías vuelto a escuchar, no con el oído. No con el oído. Yo la he buscado hoy. Frenética. Lánguidamente. Como aquellos violines de otoño de Paul Verlâin. Ne me quitte pas...
Jaques Brell la hizo en 1.959, sin saber que nosotros la escucharíamos. Que al escucharla, recordaríamos. Y que al recordar, nos seguiría afectando. Afectando. Afectos. Profundos afectos.
Hoy, este nueve de marzo de dos mil ocho, veo la letra, escuchaste a Brell. Escúchalo. Escúchame a mí. ¡ecout moi! Ne me quitte pas Il faut oublier Tout peut s'oublier Qui s'enfuit déjà Oublier le temps Des malentendus Et le temps perdu A savoir comment Oublier ces heures Qui tuaient parfois A coups de pourquoi Le coeur du bonheur. Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas
Moi je t'offrirai des perles de pluie venues de pays où il ne pleut pas. Je creuserais la terre jusqu'après ma mort pour couvrir ton corps d'or et de lumière. Je ferai un domaine où l'amour sera roi, où l'amour sera loi, où tu seras ma reine
Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas
Je t'inventerai des mots insensés que tu comprendras. Je te parlerai de ces amants là qui ont vu deux fois, leurs coeurs s'embraser je te raconterai l'histoire de ce roi, mort de n'avoir pas pu te rencontrer
Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas
On a vu souvent rejaillir le feu d'un ancien volcan qu'on croyait trop vieux Il est paraît-il des terres brûlées donnant plus de blé qu'un meilleur avril et quand vient le soir pour qu'un ciel flamboie le rouge et le noir ne s'épousent-ils pas
Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas
Ne me quitte pas. je ne vais plus pleurer je ne vais plus parler, je me cacherai là a te regarder danser et sourire et à t'écouter chanter et puis rire laisse-moi devenir, l'ombre de ton ombre l'ombre de ta main l'ombre de ton chien

Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas Ne me quitte pas.

Esto es lo que dice, estas son las palabras en castellano. Lo sé, lo sabrás. Suenan distinto. Pero dicen así: No me dejes, es necesario olvidar, todo se puede olvidar, quien se escapa ya Olvidar el tiempo de los malentendidos , y el tiempo perdido a saber, cómo olvidar estas horas, quiénes mataban a veces a golpes de porqué el corazón de la felicidad
No me dejes. No me dejes. No me dejes. No me dejes

Yo te ofreceré perlas de lluvia llegadas del país donde no llueve. Yo cavaré la tierra hasta después de mi muerte para cubrir tu cuerpo de oro y de luz. Haré un ámbito, donde el amor será rey, donde el amor será ley, donde serás reina.
No me dejes. No me dejes. No me dejes. No me dejes.
No me dejes. Yo te inventaré unas palabras absurdas que te incluirá. Yo te hablaré de esos amantes, quien vio dos veces sus corazones abrazarse . Yo te diré la historia de este rey muerto de no haber podido encontrarte.
No me dejes. No me dejes. No me dejes. No me dejes.
A menudo vimos reflejarse el fuego de un antiguo volcán que se creía demasiado viejo. Es, parece de las tierras quemadas Dando más trigo que mejor abril. Y cuando viene la noche para que un cielo brille. El rojo y el negro no se casan.
No me dejes. No me dejes. No me dejes. No me dejes.
No me dejes. No voy a llorar más. No voy a hablar más. Me esconderé allí a mirarte bailar y sonreír. Y a escucharte cantar y luego reir. Déjame hacerte la sombra de tu sombra; la sombra de tu mano, la sombra de tu perro. No me dejes. No me dejes. No me dejes. No me dejes.

¡Maldito Jaques Brell, sí ! Por hacernos renacer "los lánguidos violines de otoño", por hacer que nos vuelvan a volar, las mariposas en el estómago. Pero Jaques ha hecho posible que te encontrara. Le ha dado contenido y significado a esa lágrimas lloradas a solas, cuando tampoco yo sabía qué significaban, salvo "no me dejes, no me abandones", mal traducidas del francés de la secundaria .
Inevitablemente, el estómago se empequeñecía y las lágrimas brotaban, y suerte que sólo miraba mi hija Lucía, y suerte que solo miraba mi hija Alejandra, porque ellas sí sabían, el porqué yo, lloraba.
Y suerte que en algún lugar del mundo alguien sentía, a través de Brell, lo mismo que yo sentía cuando nuestros oídos lo escuchaban desde lugares distintos.Pero vos y yo lo escuchábamos.Vos y yo lo sentíamos. Como hoy, de nuevo lo sentimos .
Hace dos años, en un documental acerca de la canciones francesas en el mundo, había aparecido Brell, el mismo que ahora me canta de fondo con subtítulos en español en “you tube”, mientras te escribo. El llora. Creo que sus lágrimas son puras.
Mis hijas, aquella vez no dijeron nada acerca del porqué de mis propias lágrimas. Sabían que eran lágrimas profundas. Les dije, mirándolas a los ojos, nada, nada, no sé porqué, pero siempre esta canción… y ninguna otra palabra. Y Paula o Alejandra, solamente aprietan mi mano, y me dicen ya va a llegar, papá, ya va a llegar. Esa Nahira que vos has soñado, ya llegará.
Dos años después, vos, hace escaso un mes, hace tanto, “hace una vida”, la volvés a poner en mi memoria, sintiendo lo que has sentido, haciéndome recordar lo que sentía, volviendo a recordar lo que se siente al sentir con el corazón entero, no solamente el oído, sino con todo el cuerpo, con toda el alma.

Tuve, en una escuela de frontera donde aprendí a ser alumno, antes que maestro, escrito esto que me parece es de Rainer María Rilke: “Quien llora en algún lugar del mundo, llora sobre mi hombro”. Y aquí estás vos, y ahora yo, unidos por un momento a través de esa poesía, de esas lágrimas, de ese profundo sentimiento que siempre despierta Brell, y ahora Aznavour y Moustaki, y Nina Simone y Edith Piaf y Gilbert Becaud, porque las estoy descargando para reproducirlas mientras te escribo.
Me detendré un momento a encender un cigarrillo, un cigarrillo cualquiera. Importará el cigarrillo, el humo que se enroscará a través de los dedos, hacia la pantalla, y recordaré la vez que vos estabas escribiendo una madrugada, a las cuatro de la mañana, cuando yo, esa misma madrugada, estaba escribiendo también, una poesía, un pensamiento, una languidez de búsqueda, un perfume de mujer, un suspiro junto a la almohada.
Tenía también un cigarrillo en la boca y el alma en el humo, sin saber que vos estabas ahí, cerca y sin saber, pero yo también creyendo que había alguien esperando por mí.
¿Esperando por mí? ¿Escribiéndome a mí?. ¿Fumando como yo, y con la misma intranquilidad de mariposas en el estómago?. Sí. ¡Sí! No puedo demostrarlo, no quiero demostrarlo. Es simplemente así. Las casualidades no existen. Sin embargo, tu cita de Brell, la he descubierto recién hoy. Eso es cierto. Ahí me decidí a escribirte. Ahí me he decidido imprescindiblemente a decirte en voz alta lo que pienso. Lo que siento. . No hay tiempo de espera. No puede haber demoras en decir lo que se siente. El amor pasa velozmente a nuestro lado y hay que capturarlo, hacerle señas, ponerle un disco pare, mas no detenerlo, sino subirse a él, suavemente o a la carrera, pero subirse sin dudar. Subirse.
Estoy intentando "saltar hacia el cielo".
Estoy navegando en el mar sin pensar si tengo o no la balsa de totora cobijándome.
Pero no es un salto hacia el vacío. No. Es un arriba, adelante, alma, cuerpo, manos brazos, dedos extendidos, mirada concentrada, ojos abiertos, buscando tu salto y tus circunstancias , trayendo mis piernas y mis contextos.
¿Qué cosas, qué actitudes, qué palabras, qué amigos, qué circunstancias nos llevan a encontrarnos? ¿Habernos encontrado? ¿Seguirnos encontrando?
En mí, la mirada larga de tus ojos en esa fotografía con aires de principios de S XX. Esas fotos en sepia, donde siempre se miraba a la cámara.
Tu mirada aquí, allí en tu blog, no va hacia la cámara, va hacia la distancia, hacia al horizonte… Por esa mirada larga, decidí entrar por primera vez a tu página. Decidí preguntar. Decidí escribirte, aprendiendo sobre la marcha cómo se hacía, ¡ah, maldición, mi inexperiencia con los blogs!, y estos dedos que se traban y el programa que no obedece… ! Pero debía hacerlo, debía hacerlo. El impulso ya irrefrenable, sin embargo se hacía cauto: “tántas veces me mataron, tantas resucité, a mi propio entierro fui, sólo y cantando….”
He escrito tantas veces acerca de horizontes y miradas…. He sentido tantas veces que me estaban mirando, que me estaban buscando, que te estaba buscando. Pero sólo hasta Brell y tu "Al cielo por asalto", comprendí totalmente. No, totalmente no. Aun restarán muchas palabras por decirse, muchas miradas que encontrarse.
¿Durante cuánto tiempo? No lo sé. Mais, pour ojourduí, ne me quitte pas. Ne me quite pas. Ne me quitte pasa…ne me quitte pas. Por hoy, no me dejés, no me dejés, no me dejés.
Aún debo mirarte frente a frente, aún debo encontrar tu mirada de frente. Encontrarte. Reencontrarte. Recuperar el habla y epitelios. Aun deben sentirse nuestras manos y dedos, aún deben encontrarse nuestros ojos y miradas. Mais, ne me quitte pas.
Salto y viajo a otras coincidencias, a otras causalidades. En mí, El Corto Maltés y los dibujos del Maestro Pratt, en aquella historieta, todavía en blanco y negro, y en vos esa "atmosphere del “Mi primer amor...por aquel “que como tú, Corto, saben vivir, se encuentran a gusto incluso en el infierno..."
Me sorprendió encontrar al Corto ahí, en tu página , ese día. Ahora no. Ahora vuelvo intensamente a recordar que tampoco fue casualidad que el Maestro se mudara a Bs As, y que trabajara en la mítica Misterix y que junto con Osterheld hiciera Sgto Kirk, Ticonderoga y Ernie Pike para volver a Italia a empezar al Corto, ese “pirata romántico y, a su manera, encantadoramente caballeroso” que ahora, en casi color, alumbra y destella con su eterno cigarrito entre los labios, y su simple gorra de marinero a bordo.
También descubrí la cita de “ Yo no me acerqué al anarquismo….( ) me acerqué por la calidad moral de los obreros a quienes había conocido y tratado". Citás a Santillán, y mi recuerdo salta a otra historieta, donde se pronuncia "El dogma destruye a los pueblos, el ideal moral los une”, del José Ingenieros tomada como contraseña de los revolucionarios que en esa historieta, en esa ficción…
Malditas historietas, malditos revolucionarios, malditos cantantes que terminan de pasar uno atrás de otro cantando ne me quitte pas. Volveré a escucharlos, o tal vez pondré a Miguel Abuelo, con Buen día, dia. No lo sé, ya veré. Beberé mientras tanto un poco de vino, apenas un modesto borgoña sin identificar. Volveré a otro cigarrillo. Y pensaré qué hacer, si Brell o Abuelo, maldito Brell, maldito cigarrillo , maldito vino que se anuda a las preguntas, y cubren los recuerdos.
Dos cigarrillos, dos veces ne me quitte pas. Este es su momento. El buen día día, vendrá mañana o más tarde, aunque ya no sea de día.
Releo tus Evas del miércoles 13 de febrero, tu sentir al monstruo maravilloso que es la mujer, en el más mágico de los sentidos. Te contesté allí algo, y no por impulso, o sí, qué se yo, pero debía contestarte a tus ocho deseos antes de morir. También yo, desde hace unos meses, venía sintiendo el impulso de hacer algo que me conformase y completara, así es que en tu rebeldía de no querer morirte, también coincido. ¿Cómo es posible que escribas y sientas desde tu femineidad profunda, tan parecido a mí?. Parecido pero distinto. En vos esas pocas palabras y está todo dicho. En mí esta larga declaración de coincidencias... ¿serás Nahira?.
Nahira. Sueño. Ficción. Realidad. Flavia. Nahira significa dulce. Nahira es un sueño. Flavia es real , pero igualmente dulce. O más aún, porque es real. Sé que no existen concidencias absolutas, realidades precisas, y tangibles, los pies en la tierra. Si así fuese, no podría ser utópica y mágica esta carta que te hoy escribo. La que vos has escrito en la seguridad que alguien te leería. Un alguien no anónimo. Un alguien real. ¿Es que acaso estabas buscando sin saber?. ¿Es que acaso sabías, sin buscar y esperabas ser encontrada? El cielo por asalto!. Contundente. Utópico. Mágico. Y en pocas palabras, todo dicho
Esta carta que te escribo sería, de ser racionalmente precisa, torpemente pensada. Y las coincidencias de existir, analizadas con el cerebro opacando al corazón. Coincidimos, aunque , felizmente sepamos necesario cosas sutilmente volátiles, etéreamente necesarias para las todavía individualidades que nos habitan.
Por eso vos querés pasar una noche entera dentro del círculo de piedras de Stonehenge. Una noche de luna plena. Y yo un día entero en Machu Pichu para ver salir al sol. Tal vez iniciarme desde el camino del Inca que empieza en Uspallata.
¿Serás vos la Luna en Stonehenge? ¿ Seré yo el Sol en Machhu Pichu? ¿Será porque de antiguos soles y lunas, hemos llegado hasta aquí, solo para encontrarnos?. Y no volvernos a perder. En esta utopía creo.
Luna y Sol. Sol y Luna. Hemos sido dioses. Antiguos dioses. O elegidos humanos por los dioses más humanos. Pero parte del Sol y de la Luna. Parte de la arena y parte de las estrellas. Del mismo fuego venimos. El mismo fuego nos hará reencontrarnos.
Ne me quitte pas, ahora que te he encontrado. Ahora que me has encontrado.
Querés que todas las noches te lean un cuento. O te inventen una historia. Y yo amo leer cuentos y escribir cuentos, y que me escuchen contar cuentos. Pero también que me lean cuentos, con vos deberá ser que sea, bien de noche a mi costado, bien de día recostada la espalda contra un árbol en el Parque, bien de tarde en ese viejo sillón de tela gastada.

Te sigo escribiendo, resaltando, cortando, pegando, en este texto que se empecina en no quedar como yo quiero que quede. Siguiendo las entradas en los post de los blogs, nuestros diarios separados seguían encontrándose, como si Paco Ibañez y Rafael Alberti hubieran escrito para vos y para mi estas palabras para Julia: “Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja con un aullido interminable, interminable... Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola. Tal vez querrás no haber nacido, no haber nacido... Pero tú siempre acuérdate, de lo que un día yo escribí, pensando en ti, pensando en ti, como ahora pienso... La vida es bella ya verás, como a pesar de los pesares,tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos... Un hombre solo, una mujer, así tomados de uno en uno, son como polvo, no son nada, no son nada... Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí, pensando en ti, pensando en ti, como ahora pienso...”
Seguían nuestros diarios encontrándose, como se deberán encontrar nuestras miradas y seguir acortándose nuestras distancias. Desde tu casa estabas escribiendo el domingo 17 que terminabas ese día cansada, que ya estaban todos durmiendo, y el cielo no se decidía entre llover o no, y te buscaste un ratito para vos. Era la 01.20 de la madrugada del lunes. Yo, desde aquí, desde este mismo lugar donde ahora te escribo, había escrito en mi primer página de blog, que “impetuosa, el agua te corre por el cuerpo” apenas unos momentos antes que las palabras para Julia se repetieran desde la PC. Y apenas cuatro días más tarde que en este mundo desaparece una lengua cada quince días, en dos generaciones se habrán perdido 4.000 formas de decir amor y casi al mismo tiempo, casi, ya lo sé, no es absoluta la coincidencia, pero el tiempo y el espacio son tan relativos... escribía palabras nombrando las tantas maneras de sentir el amor con la amada. Y ya es 25 y posteaste “Run , baby run”, y yo adoro, la "Run, Lola, Run". Para el 28 había rezado por el alma de tu nonna, pero ensayado tucos a’lla tramontina. El sábado 1 de marzo a las 4 de la madrugada, "estabas tan adentro de vos misma que nadie reclamaba tus silencios. Que si vos eras efusiva...¿en qué pasillo de los que tenías adentro te habías quedado?. A mí me acababan de romper en pedazos chiquititos mi alegría, la de todos los días, la que me hacía contestar al “cómo andás,che?" con un contundente ¡DE PUTA MADRE! Y, caracol como soy cuando siendo efusivo me patean en la cara, y sin nada más que dos o tres cigarrillos para meditar, me encontré sonriendo de nuevo, pero reclamando a tu silencio. Y otra vez coincidiendo. En este preciso lugar del mundo alguien más se había mutado en silencio, y sin su natural expansión a la sonrisa, como yo.
Otra vez para dentro y hacia afuera, otra vez imaginando tu Maipú, deseando te imaginaras mi Cuarte Este. Los cigarrillos se agotaron en una hora. Me fui a maldormir. Seguia intranquilo. Pero una intranquilidad que se acrecentaba en la seguridad que parecería develado el misterio planetario de la coincidencia. No absoluta, no pero, tan utópicamente coincidente.
Hoy, esta mañana, hace apenas unas horas, todas las que he empleado para tratar de escribir y resumir en estas tantas palabras que me salen, ¿cuándo aprenderé a decirlo con tus simples palabras, esas pocas palabras que vos has escrito anunciando que estás dispuesta y decidida a “Tomar al cielo por Asalto"
" No sé si tiene que ver mi edad...no sé si eso es lo que inspira lo que quiero en este momento.Pero lo deseo con ganas, con muchas ganas. Mi casa ordenada, frecuentada por amigos, por los que me acompañaron siempre. Mi cuerpo formado, no por el gimnasio, sino por el deseo. Mi cabeza limpia, no de problemas, sí de malos pensamientos y de miedos. Salir todos los días a buscar mi sustento, que me cueste, que me duela, que lo sufra, sólo para así disfrutar más de lo que pongo en mi mesa, y desear que los que se sientan en ella lo valoren igual que yo. Llenarme de música, de esa que me acompañe y me haga sentir menos sola. Me encantaría mi casa hecha de adobe, con patio de tierra y un laurel robusto, y un duraznero, que me envíen su perfume cuando mis ventanas estén abiertas en las noches de verano. Y las ventanas, con rejas moriscas, llenas, repletas de malvones, porque no en vano me apellido Torres González. Y defender lo mío con uñas y dientes, y llorar si sufro, y reírme a carcajadas si soy feliz, no importa si son menos las veces que río que las que lloro.
Tener un compañero, un amante, un amigo. De una buena vez por todas. Cebarle mates en el desayuno, y enviarlo al trabajo, y desear todos los días que vuelva a mi casa, a mi cama, a mi vida.
Abrazarlo muy fuerte si está cansado, cantarle muy despacio una canción sólo para consolarlo. Y no importa si no hacemos el amor todas las noches, que dormirnos abrazados puede ser igual de placentero.
Que me recuerden no por lo que escribo, sino por lo que me vieron ser.
Que mi alma se llene, que no tenga más huecos.
Y no llorar más cada vez que posteo.
Y no desear imposibles, como no morirme, o entender la biblia, o Spinetta o Cortázar.
Tener más hijos, más. Y parirlos con la misma felicidad que parí los que tengo, y con el mismo dolor, que eso no significa dolor literalmente.
Y mandarlos al mundo llenos de esperanza, que nunca les falte, y que sonrían siempre. Y que de una... buenísima vez me merezca el nombre de Pachaniña”

Madre niña, niña tierra, tierra madre, mujer y eva :
Todo eso, absolutamente todo, está escrito para mí, está escrito para mí. No puede estar escrito para nadie más. Aunque quizás, quizás si, tenemos tantos gemelos astrales en el mundo. Pero si hubo alguien más, no lo sé. Y vos sabrás que desde hoy desde hace unos días, estabas escribiendo para mí y yo debía estar ahí para leerte y saberte.
Salvo por la maternidad, que ha ensanchado lunas en tu cintura, y que deseás volver a sentirlas, y que sólo podré compartirla desde afuera, pero estando cerca de tu vientre, al lado, atrás, adelante, tus palabras han sido escritas para mí.
Siento intensamente cada una de ellas. Necesariamente recuerdo que en mi casa materna, en San Rafael, hubo un laurel, robusto, enorme. Y deseas ahora como siempre yo he deseado tener un piso de tierra donde caminarlo con los pies desnudos.
Deseaba ese piso de tierra, y ese árbol frutal cuando tuvimos con quien fuera mi esposaamadaamantesoñada la casa propia. Pero la nueva casa no tenía al menos un poco de tierra para tener un frutal, ni espacio para laurel. Luego ella quedó en esa casa, y yo en una prestada al que sobre las baldosas de rojo españolado, para compensarme, he cultivado entretejiendo una parra de jazmines blancos. Allí soñé que "ella" entraría un día. Alguien entró, pero tampoco se quedó bajo esos azahares para amar y ser amada.
La casa de mi infancia en San Rafael, sí tenía un duraznero pequeño, que dio los más sabrosos duraznos blancos, esos que al comerlos chorreaban sus frescos jugos por la boca . ¿Un duraznero que dé esos duraznos, es el que pedís". Y el laurel...¿ será “ el que volaba pajáros” del Damián Sanches y Canturía?

Envidio el cómo has podido decir tanto, con tan pocas palabras. Envidio, pero no sufro. He aquí una sutil diferencia, pero diferencia que no es diferencia, solo diferentes modos de escribir esos mismos sentimiento
.
El tiempo pasa, y temo no llegar a tiempo antes que me visités. Dejo de escribir y edito el primer borrador. Tres horas depués, ya, a las 11 y 20 de la noche, por última vez , entro de nuevo corrigiendo una coma, añadiendo una palabra, ¡más palabras!, apenas ordenando el todo para que quede claro, apesar de mi arrebato, que no es tal, sino el apresuramiento de querer volcar, una y otra vez, estos pensamientos. Ne me quitte pàs. No otra vez. Otra vez no...

Debo terminar de escribir esta carta, recordando las palabras con las que empecé El Geografías del Fuego, antes, mucho antes, mi búsqueda de vos: “Hace un tiempo tuve un sueño. Soñé una mujer de ojos claros, manos cálidas y mirada indeterminada hacia el encuentro en una incendiaria geografía . Ella me dejó el nombre, Nahira, encendido junto con el fuego” . Y luego el primer poema de ese mismo libro aún no editado, porque algun día será escrito sobre papel, pero antes será creado sobre la extensa piel de los deseos: “Nada es casual en este universo en expansión ni nosotros somos una casualidad en este continuo encuentro. Debíamos reencontrarnos vos y yo. Yo y vos, allá o acá. La laguna y el desierto. Vos con tu antigua cintura de lunas redondeadas. La nostalgia de soles incendiando geografías. Tus brazos como alas sosteniendo las alturas y tus pechos como pájaros andando por los aires. Yo, como siempre he sido. Impreciso y sediento cauce desecado por los vientos.Apenas un solitario ramaje de algarrobo, una cierta arena vacía en Altos Limpios, un tanto cóndor en tu nido y otro poco viento de tus ríos”

Debo terminar por hoy, por este día, por esta tarde que se ha empenumbrado antes de lo necesario. Pero habrá sol después. Porque habrá sol. Hará sol, “aunque afuera esté nublado.” Y modificaré para vos los estúpidos pronósticos del tiempo que vaticinan, humedad del tanto por ciento, parcial nublado a cubierto, chaparrones muy frecuentes .
Te espero, para encontrarnos. Siempre te he esperado.
Recién ahora nos estamos encontrando.
Pero, ahora que te he encontrado… que me has encontrado, por favor, ne me quitte pas. Ne me quitte pas.
Ne me quitte, pas
Has escrito para mí y debo ser yo quien sea tu compañero, tu amante, tu amigo. De una buena vez por todas, seré yo al que le podrás cebar mates en el desayuno, y enviarlo al trabajo, y desear todos los días que vuelva a tu casa, a tu cama, a tu vida.
Seré yo quien construya la necesidad que me tengas para abrazarme muy fuerte si estoy cansado, al que lo abracés muy fuerte aunque no llegue cansado, el que te abrazará tan fuerte que casi te quitará la respiración por el simple placer de sentirte abrazada, y sentirme abrazado, aunque no estemos cansados, y cuando estemos cansados igual, si lo que importará será tener brazos y los abrazos.
Por eso hoy, enseguida, mañana de nuevo, ne me quittes pas. Ne me quitte pas.
Hoy, mañana, enseguida, pasa tan pronto el tiempo cuando no estoy contigo, quiero empezar a escucharte cantarme muy despacio una canción sólo para consolarme. Necesito ser consolado. Necesito esa voz que me consuele.
Carajos!!! , mundo!!!!!, tu voz está hecha para mí!!!!!. NE ME QUITTE PAS
Y no importará si no hacemos el amor todas las noches, que dormirnos abrazados puede ser igual de placentero. Porque así siento al abrazar, así he deseado al abrazar, así siento que me abrazarás, y así sentirás mi abrazo al abrazarte.
Lo que resta, lo que reste, será la suma de lo que hagamos de aquí en adelante.

Ne me quitte pas. Ne me quitte pas. Ne me quitte pas, ahora que te he vuelto a encontrar

viernes, 4 de junio de 2010

Fedy, Fedora, Fedorarem








Fedy, Fedora, Fedorarem, Free Woman, Libre mujer, Mucha, mucha mujer.

No te conozco pero te intuyo, en esa fotografía que no es la tuya, desnuda sobre una silla, vestida sólo con tus sandalias, la boca entreabierta y esperando ser amada y poseída, penetrada, tapandote las piernas que ocultan tu sexo, abrazándote las piernas pero solamente para no perder el equilibrio, porque esas mismas manos y brazos abrirían tus piernas y te dejarías estar, llena de sexualidad hacia el adentro más adentro de tus adentros.
Pero ésta fotografía no sos vos, es sólo una más de tus fantasías de lo que querrías hacer, pero no mostrar. No sé porqué no te mostrás tal como sos, pero tal vez lo entienda.
Tal vez el mundo virtual es apenas necesario, para que alguien, mujeriego como yo, amante de La Mujer como yo, disfrutador como yo de la sexualidad intrínsecamente femenina que destilás en cada uno de tus posts...
necesitás ocultar de tipos como yo tus verdaderos pechos, lolas, tetas; tus verdaderas curvas, sinuosidades, sexo, concha, pubis,entrepierna...
porque si te mostraras tal cual sos, me refiero a lo físico, a tu pelo, cabellera,ondas, pechos, tetas lolas, concha, pubis,entrepierna, culo, cadera, redondez de manzana, limón o esas frutas que enfrutan con su sabor la imaginación menos audaz, pero más sabrosa...
porque si te mostraras exactamente vestida o desnuda, tal cual sos...dejarías de ser de muchos y muchas que andamos por acá, a la caza, la aventura, la ficción, la pasión y el descontrol, el rompimiento de tabúes y agujeros, humedades, y sexualidades... de modo que tal vez, sólo tal vez, la decisión soberana de ocultarte en otro cuerpo que nunca será tan hermoso ni deseable como el real tuyo, que seguirá siendo necesario de imaginar, apreciado, cojido, penetrado,disfrutado,apasionado, salvajeado,ternurizado pero nunca igual a la de las fotografías, exhuberantes, preciosas fotografías de mujeres reales que realmente no son las de tu realidad, tal vez, digo solamente tal vez, sea por esto que te digo, necesario.
Porque tu cuerpo mente y corazón reales sólo así quedarán debidamente resguardados de las manos impúdicas, las conchas sucias, las pijas interesadas, los corazones fríos, las mentes invirtuosas y perezozas...
Pero vos, me parece, trasposicionás tu verdadera persona en la personalidad de esas curvas increíbles, esos culos abiertos y deseosos, esos pies desvirgadores, esas tetas enormes o pequeñas, pero siempre de pezones dispuestos al pellizco la mordida el beso...
y las o los que te que confunden cuando vos misma te confundís y no ves la real realidad que se esconde en la ficción de estas cosas virtuales, terminás por sufrir realmente en tu real realidad.
De modo que, mi exquisita y desconocida Fedora, deseada y amada en la ficción de tus hermosas fotografías, y deseada y amada de convertirse en real para sólo algunos pocos, pocas, mujeriegos o no, seguí posteando como si esto fuera la realidad, y no te creás todo lo que te dicen cuando te dicen que te aman o desean, con ternura o con lujuria... con imaginación o torpeza, inteligencia o estupidez

y eso sí, cuando creás haber descubierto que la ficción de alguno de nosotros, nosotras, en estas mentiras-verdaderas de la red, puede ser que sea...entonces sí, llamá, telefonea, meileá, viajá, volá, manejá y seguramente sucederá, parcial o totalmente, eso que andás buscando por acá. Obviamente OBVIAMENTE me incluyo en lal ista de espera! DEBEMOS SER, lo somos!!! UNOS MUCHOS CUANTOS, DECENAS..jeh jehh.pERO VALDRÁ LA PENA, CON SEGURIDAD, PODER ENCONTRARTE .

Y para terminar: has ordenado al blog que no permita comentarios anónimos, de manera que a uno como yo no le cabe más que presentarse como es en la realidad, uno como yo se la juega a mostrarse como tal es, sin ficciones ni virtualidades. Por cierto, no soy un Adonis, ni un Icaro, ni un Brad Pitt, o qué se yo cual pueda ser en tu imaginario el "Hombre" más ideal que la idealidad de la virtualidad pueda imaginar, soñar,desear, peero,honesto del pelo a los pendejos, y otras cualidades más, que, ja ja a la mujer real que seguramente sos, seguro le va a gustar...creo
Y bien, dicho, está todo dicho por acá. Ahora será cuestión de esperar...te

viernes, 28 de mayo de 2010



LAS DIOSAS ESTÁN ENTRE NOSOTROS




MishaDOMAI.Slationoff
Diosa de la lluvia.Escultura huaxteca
Sileno. Anfora antigua








Octubre. Ha pasado un año desde el último. Y meses, desde la última vez que nos hablamos. Desde la ventana del blog sigo esperando que, al menos, me deje un comentario. Inútilmente, aunque sé que me lee. Han pasado tres meses, ocho semanas, algún período de tiempo, indefinido pero preciso, desde que subí el último post.
Nostalgia, saudade, melancolía, sinónimos de esas cosas habituales en mí.
Había entrado a la sala del chat y escrito: "pensé que ya no querías saber más de mí".
Contesté, sí, ya sabés... esas tonteras. Infantilidades mías. Algo de eso. Defecto humano.
Pareció sorprendida. Quizás esperaba que yo la atacara, recriminara, insultara. Algo de eso.

- ¿Tal vez podamos juntarnos para hablar, recordar cosas?- pregunté con dudas.
- Sí. Estaría bueno - pareció entusiasmarse.
- Vienen las vacaciones de julio, así es que tendremos tiempo para... ¿Te pinta...? .
- No, no – escribió - Sé que te vas a calentar, pero no puedo hasta dentro de una semana... es que no lo entenderías!, pareció contestar, cortándome, la pregunta mental que no había llegado a formular.
-No. Mejor dos, o mejor aún, tres. Sí, sí, hasta dentro de tres semanas... Y ahí vemos.
O sea, volvía a lo de siempre desde el último verano y después de los jazmines.Patear hacia adelante, no vernos, no hablarnos, misteriorizar...

Una fugaz, lacónica pregunta en el chat: “¿Hola, qué hacés...?.” tres palabras , seis vocales, algunas consonantes. Así fue que comenzamos.

Yo quería olvidarla por fin. Desterrar para siempre la memoria epitelial que la contuvo. Pero antes, volver a tomar con ella una última cerveza, negra. ( Le encanta la cerveza, pero negra. La cerveza, obvio, sería una excusa ).
- ¿Por los viejos tiempos, te pinta?

Un pack de Barba Roja, esa malta especial y morena, artesanal, es lo que había traído de Santa Fe, para festejarnos después de la primera vez. Y una jarra litrera, en cerámica natural San Lorenzo, el mejor envase para tirar una cerveza con espuma, con un asa grande para sostenerla con seguridad y una boca ancha para que los labios quedaran con espuma sobre ellos.
- Tengo un moustache blanche - dije riéndome.
- Mustach blanc - me dijo ella con seguridad, porque sabe francés. Y otras románicas.
- Todas vienen de cuando Roma era una pequeña aldea" - había dicho - Francés, catalán, gallego... Latín, obviamente.
Pero en ningún idioma quiso llevarse la jarra a su casa. Dijo: Aleph, Beth, buena ama de casa es más valiosa que las perlas; el corazón de su marido debe confiar en ella, citando las dos primeras letras griegas del Libro de Los Proverbios- Mi viejo, vos sabés, no debe sospechar.
- Entiendo - dije yo, creyendo que entendía. Ouí.Ces't 'l'importanté. Ella se rió por mi pésimo francés, románico o no. Era octubre. Octubre del año pasado. Los jazmines en parra de mi patio habían empezado a prepararse para aromar el nacimiento del verano con sus azahares.
- Juntémonos para hablar, ¿ah? - le había preguntado un año después de aquello, pero en castellano.
- Sí, sí. Por los viejos tiempos. Después de todo, nos lo merecemos, ¿verdad?
- Claro - dije yo. Pensaba que tomaríamos una cerveza negra en la vereda de algún bar, de alguno de los muchos que hay por acá, pero en la vereda, donde se pueda fumar todos los cigarrillos que se quiera. Que yo quiera. Porque yo fumo y mucho. Ella no, pero no le molesta que fume. Aquí no se puede fumar en espacios cerrados. Una ordenanza municipal y una ley provincial prohíben hacerlo en lugares públicos.
- ¿Prohibido fumar, acorta la vida, peligroso para la salud?. Los cerdos burócratas cuidan la salud, por la vida - había dicho ella - pero nada dicen de las 2.58o personas asaltadas con violencia, de las 36 que mataron violentamente, de las 4 violaciones y sus embarazos violentos, ni de las subrepticias escaladas donde entregaron fotos de sangre y putrefacciones a las dos menores violadas para que no abortaran diciéndoles que el aborto es una violencia extrema. Pero ni una palabra de la extrema violencia de la violación. Extraña gente estos humanos que se preocupan de la salud pensando en el humo de un cigarrillo.
- Sí, coincidí yo. Nos prohíben fumar y antes nos prohibieron hacer el amor en vez de la guerra. Sí, extraños somos, acuerdo con vos. Hoy, nos venden la guerra como un artículo de necesidad y urgencia, por designio de Dios. De Dios-doble-v Bush, dije tratando de ser irónico.
- ¡No!. No lo son. Esos... son humanos muy humanos. Caricaturas de dioses - insistió ella en Altos del Potrerillos, sobre la boca de un manantial extraña, antropomórfica, inquietantemente femenino.
- Es una de las diosas del agua. Huaxteca - contestó su voz a mi mirada
- De su orgasmo intenso nace esta agua pura y abundante. Hay una exacta representación de ella en el Tecnológico de Ciudad Madero- completó mi interrogante esbozando una línea de sonrisa, mientras recorría con sus manos la forma del sombrero vúlvico.
Suspiró largo y profundo, con su mirada y su espíritu en otra parte.
- Otros humanos, en diferentes culturas, las llaman Ninfas, o Núberes, o Knospes...Mayu Maman le decían los antiguos diaguitas, pieles oscuras, diosas rubias...
Suspiró aún más profundo. El aire a nuestro alrededor pareció arrebolarse.
- Quishuas andinos, grecos mediterráneos...es el mismo simbolismo hídrico... la fertilidad, la vida. Todos venimos de la misma fuente, del Agua. Ella es nuestra Madre - dijo deshaciendo las tiras de cuero de sus sandalias, mientras miraba un tanto preocupada hacia atrás.
- Por aquí cerca andan los sátiros, con sus vergas siempre listas. Lujuriosos. Insaciables - dijo subiendo la vista hacia la falda de la montaña, como si los estuviera viendo encabriolarse entre las fumarolas que trepaban el amanecer desde la vega.
- Los humanos son extraños - volvió a repetir, ensimismada, ya con los pies desnudos danzando sensualmente dentro del agua borboteante, que parecía cantar acompañando el movimiento
- Algunos quieren ser dioses, y lo echan todo a perder- dijo con sus manos en el agua y la mirada otra vez más allá de sus ojos.
- ¡Altos del Potrerillo es español, insignificante, contemporáneo, superfluo!- para luego, sin mover los labios, entonar en suave letanía, algo así como "chuyachiy... yaku ".
-Yaku es agua en quichua. Y Yaku´i es el espíritu que en forma de flauta canta en el fondo del río. Eso es Kamaiura, del Amazonas. Pero las Amazawn...
Se calló entonces, pero sus piernas siguieron cantando movimientos, entrando y saliendo entre los borbotones crujientes y helados. Pareció extrañarse que la piel, de suyo blanca, hubiese quedado azul .
Un año después desde aquel entonces, negligencia de los operadores, humanos, obvio, hubieron dos derrames tóxicos y contaminaciones diversas de aquellas aguas de antigua pureza, pretéritas de insignificantes españoles y trascendentes quichuas. Kilómetros abajo de donde estábamos, las aguas del Río Mendoza, arrastraban terrosidades y suciedad. Era octubre y habían comenzado los deshielos.


- Sólo agua, gracias. Un vaso con agua - me había dicho después de hacer el amor la primera vez. Y fumamos. Yo, fumé. Después de beber un jugo natural de naranjas, con un poco de vodka. No, no era vodka, era ron. No ron cubano. No un Habana Club ni un Guayabita. Ni un Black Jamaica. (Los cubanos son mejores, el Guayabita el más sabrosón, pero a ella le traían malos recuerdos, y acá no se consiguen, ni el cubano ni el jamaiquino. Me refiero al ron).
- Naranja y un Guayabita para mí. O un mojito a la Vicenzo. ¿Y para vos?
- Agua. Natural. Un vaso. Gracias.
Bebidas adecuadas a la historia de cada uno, para después de hacer el amor. O durante. O antes. Pero cuando quiera que fuese o bebiese, que le sirviera para olvidarse del chileno nacionalizado cubano y de su ron, porque la tuvo mal de amor. Muy mal.
- La puta madre que lo remilparió a ese hijo de mil puta. Ojalá que la verga se le pudra. Es lo menos que le deseo - me contó en el chat.
A la puta madre que lo parió, o hacia donde la profe le mandare o mandase los Oceánicos huracanes que lo barrerían del mapa. O de Chiapas, o Tenochtitlán, o donde quiera que estuviera o estuviese haciendo sus defecaciones académicas, y/o sus defecciones políticas y/o sus cagadas afectivas, "pero que la chota se le caiga a pedazos. Y aún así, no sufriría lo suficiente", dijo con furia en su mirada y en su voz.
Yo pensé, lástima, qué mala suerte lo que les pasó, porque ella, como yo, adora cuba y a los cubanos. Yo, más a las cubanas, obvio, sobre todo a María de Los Mares. Bebiendo naranja y ron, o un mojito a la Vicenzo, y ella agua clara y natural. María de los Mares no. Ella sí bebía ron cubano. Y de qué manera.
Bebidas refrescantes y estimulantes, para después de hacer el amor, o durante, o antes, como quiera que sea fue a causa de Cuba y los cubanos que el 26 de julio del año pasado la había descubierto en el "escritodesdeacá.com.ar", un colectivo de estudiantes avanzados de la UNCUYO.
(El foro es muy bueno, por si les interesa el dato, y además, tiene el bonus trak de cantautores originales acompañando algunos de los escritos).
Aunque participo frecuentemente, siempre he desconfiado de esos virtuales, mentirosos e improbables lugares como sitio para descubrirse el alma, al menos el de una Nereida.
- ¿Porqué el nombre si se puede saber?
- Es un pseudónimo, de mi primer cuento corto. ¿Lo leíste?
- Nop, he estado un poco encerrado últimamente, ya sabés, esas cosas mías. Así que... ¿Una Nereida?
- Nereidas, en realidad... Eran cincuenta, las hijas de Nereo y de Doris.
- Ah, claro, diosas, como vos - dije yo. Ella se sonrió con esa sonrisa misteriosa.
Su boca sonreía, no sus ojos.

Nombre de diosa, más que de escritora, a Nereida la fuí descubriendo a partir de aquel octubre, cuando, en un coffe-bar, frente al Hospital de los Españoles, le agradecí a la tecnología el haberme permitido conocer a la mujer real que sustentaba el alma de la persona que en la ficción se llamaría Nereida, y que en la realidad de la ficción, la mujer novelista había creado para protegerse del Baco-Sileno que yo encarnaría cuando ella descubriera la abundancia de botellas de Jamaica, Chile, Venezuela y Puerto Rico que guardaban en su interior el aroma de las mujeres que habían viajado de la virtualidad de los chats a mi cama, o escapado de las sábanas para volver a la virtualidad.
- ¡Pero si sos un mujeriego! - habría exclamado Nereida al contar una por una las botellas de ron, de vodka y de bourbons que desfilaban mi prontuario frente al espejo del bargueño, aquella primera tarde de octubre. Después, nuestros encuentros fueron tan seguidos como las primeras páginas de su novela "Los dioses están entre nosostros" y tan urgentes como las últimas de mi "Antiguos Soles". En este año que pasó, su novela llegó a la imprenta tan rápido como la mía al cesto de los papeles. Ambas tuvieron el destino que mejor se merecían.

Antes de aquella cerveza frente al Hospital de Los Españoles, mucho antes de tomar nuestro primer vaso de agua clara ella, y naranja y ron yo, y mucho antes de hacer el amor, obvio, es que ella había comenzado a entretejerme el epitelio con nudos marineros, aunque virtuales.
Virtuales pero contundentes, las palabras de Nereida encendían el fuego del Jasón y de cuantos argonautas como yo la leyeran. Y mucho más, si la conocían, supiesen nadar o no en las aguas de su sensualidad, fuesen o no en busca del estúpido vellocino de oro, en vez de las perfectas curvas de su cuerpo.

¿Que si me fuí por las ramas?.No no, es que si los humanos somos complicados...entender a una diosa... A ver. Lo nuestro había empezado en el chat. Yo tengo banda ancha full full. Ella, conectaba desde el cíber que está a una cuadra de su casa, "lejos de la mirada de papá", escribía:
- "¡Yo no tenhp fltss de prtpgrafía, es éste teclado verga!"( m.sic)
"La elección en el recotorado está para el culo. Te digo más, si lo eligen a Perez Narvaez como decano, voy y me corto una teta"( f.sic);
"los putos consejeros de la facultad me chupan un güevo" (p. sic);
"yo no soy una de esas minas histéricas como la titular de Historia Antigua y Medieval. O la Decana. A ellas les falta una buena cojida. Con una verga así de grande".(f.sic). Y ampliaba a considerable distancia sus manos de dedos finos y delicados.
- ¿Y vos? - Pregunté yo, entrelazando esos dedos, más de artista que de escritora.
- Yo, no. Cuando quiero cojer, voy y cojo. ( sic y sic)
Decía eso y su sonrisa ya no era sensual, sino exquisitamente intrigante. Su sonrisa. No su mirada.

Me asombraba su lenguaje desprejuiciado de falsos convencionalismos en las conversaciones reales, tanto como me apasionaron los diálogos de su novela entre Silenus – Gilgamesh por Oréades, y la mezcla de Afrodita, Artemisa y Hestia, para nada Hera, aunque Nereida fuese más real que el cubano-chileno “Gilgamesh” ( su seudónimo de escritor)
El pseudónimo, el pseudo escritor, mejor dicho, es el que había seducido primero, luego hecho perder la virginidad, y más tarde puesto, a la entonces estudiante de literatura, una docena de cornamentas entre Varadero y la Habana Vieja. El real escritor Robin Wood había hecho del Gilgamesh de historieta un tipo solitario, seguramente una necesidad del guión, pero en la historia que a Nereida le dibujó para la tesis el cubano, una suerte de animée, el Inmortal parecía un súper héroe al estilo de...
- ...las historietas yanquis, donde los súper héroes son súper putos. Aunque entre los calzoncillos amariconados les muestren un bulto que pareciera un vergón.
- Pero si en el café vos me dijiste que él...
- Es el más puto de todos. Me chupa un güevo su opinión.
- Un ovario, en todo caso. Sería más apropiado.
- Ahá, sí, pero no suena igual. Menos ahora. ¡Y dejá de mirarme el culo!

Me gustaba su lenguaje desprejuiciado y pendex, el cual sin embargo, escondía tabúes contemporáneos y unas paradójicas y freudianas contradicciones relacionadas a su...(Acabo de notar que no me gusta cómo suenan en el texto las palabras escatológicas. Raro, pero cierto. Lo mío debe ser algo freudiano también).
Lo concreto es que ella era desprejuiciada en el lenguaje de las palabras y yo en el metalenguaje de los cuerpos. Me excuso de detalles acerca del tal metalenguaje basándome en el clásico de Epiménedis el Cretense y en lo aseverado por Russell en su introducción al Tratatus Logicus Philosóphicus de Whitgenstteins, "lo que puede ser mostrado no puede ser dicho". O sea, está claro, ¿no?.
En cuanto a lo formal de nuestra relación y por la cual llegamos a las sábanas a pesar de la cerveza negra, o mejor dicho a causa de ella, yo reía cuando hacíamos el amor y ella había dejado de llorar cuando lo hacía. Algo freudiano, sin duda, además del metalenguaje. Pero no hablábamos durante. Sí antes. Mucho. Y bastante después de. Durante, no le gustaban las luces fuertes. En realidad, ningún tipo de luz, y menos que viera su cuerpo desnudo, ni que alabara sus piernas ("esas largas sinusoides singularmente perfectas") y menos cuando venía de su sesión con el siquiatra. Con la psiquiatra. Psicóloga. ¿Cómo se llamaba, se llama?. ¿Sería cierto que iba a la sicológa, a lo de... ¡Marta! ¡Se llamaba Marta Pincolla!
- Raro nombre - había dicho yo ¿Es mapuche?.
- No, Pincolla... La Pincolla, así la nombran los humanos de la Isla de Chiloé. Es otra semidiosa - había dicho ella con esa expresión intrigante. De su boca, no de su mirada.

¿Sería cierto que iba a lo de Marta, fuese Pincolla de origen mapuche o chilota, y que la psiquiatra la encontrara mucho mejor desde que nos acostábamos para hacer el amor, aunque fuese en la obscuridad y en aquellas largas horas del intenso trópico de montaña al amanecer, que Nereida prefería a los tranquilos valles poblados de fértiles uvas del atardecer, porque allí era donde Silenus destilaba sus brebajes para emborrachar de pasión y sexo a las mujeres, fuesen éstas diosas, o simplemente humanas? ¿Habrá existído Marta Pincolla, o sería otro de las desdobleces con que a veces me desconcertaba cambiando abruptamente de psiche?
Por las dudas, sería prudente cambiar el nombre de Marta, ficcionarlo. Tal vez sea cierto que exista. Y si se reconoce en el blog tal vez pueda iniciarme acciones legales.¿Cuáles? No sé, pero no debe gustarle que utilice su nombre y menos que me acueste con una de sus pacientes, eso es seguro. Aunque Nereida dice que debería conocerla, así ella deja de hablar de mí y yo de analizarla a ella. A Marta y a Nereida, me refiero.Respectivamente.

Como quiera que sea, el Silenus de su novela inspirado por mí, fue declarado especialista en culología, ( hablando de metalenguajes y de Freud) y obligado a colocar una placa de cerámica en la puerta de su casa, que en la Creta de la Cuarta Oeste, explicitaba: Licenciado Vicenzo Trentacoste, mediterráneo, experto en culos, y escribiente del tratado fundacional de la PACOLA, Primera Asociación de Culo Observadores de Latino América.
-Del Mercosur sería más apropiado - dije yo.
- Los culos de las brasileñas son perfectos - dijo ella ensimismada, ignorando mi corrección - Y no es con Pilates, precisamente. No. Esos culos son de diosas: Afrodita, Inanna, Astarté, Turan, Venus, Freya, Ushas. De originalidad Griega, marca románica o contundez nórdica, como quiera que las nombren los humanos, son perfectos. Sin embargo había gritado ¡dejá de mirarme el culo! cada vez que me sorprendía mirándoselo ( y siempre me sorprendía) . Y como siempre, me lo decía con furia. En su mirada, no en sus labios.

Ella podía decir culo sin problemas, pero al igual que Atenea, que nació armada de la cabeza de su padre, así ella podía recurrir al suyo para batallar un estentóreo "¡Papáa, aquí están comparando mi culo con una frutería!" (Yo había escrito, y se lo estaba leyendo: “crocante redondez, manzana del Tunuyán...” Era por celular que estábamos hablando, ella estaba por comer una horiatiki, toda aderezada, obviamente, en aceite de oliva, y acompañado de queso Feta). Ahí fue que pegó ese grito y se oyera claramente la voz recia de su padre siguiendo con la "broma" ¡el que se mete con el culo de mi hija será decapitado sexualmente!
El padre podría decir culo sin problemas, como la hija, pero a mí el teléfono se me cayó de las manos, y "el rojo de los atardeceres en Potrerillos" fue demasiado pálido ante el incendio de mi cara, aunque nadie me estuviese viendo. Pero sí escuchando, nada menos que su freudiano y greco progenitor. El mismo que supuestamente nada sabía que era yo, no el Silenus- Baco de ficción, sino el Vicenzo por el cual, en octubre del año pasado, por ese “obscuro objeto del deseo”, la Nereida real había derramado sensualidades de Afrodita en el mar de mi humana cama de la Cuarta Oeste).

Pensándolo bien, siempre fue desprejuiciada en el lenguaje, pero, no en el momento de hacer el amor. Ah, y casi siempre, subconcientemente ¡o no? algún hiriente chascarrillo antes, o después de hacerlo, hacia mí: "Vas a lo de La Turca porque es un boliche gay, no porque actúen tus diálogos del "Zen o no Zen" (una pretendida farsa bizarra, única obra mía que ha llegado a la luz pública)
- Tenés un hermoso culo, deberías actuar ahí, en vez de escribir.
- Tomate el palo - me enojé esa vez.
- Pero si tu culo es menósculino y masfeménino - dijo ella mirando hacia la nada. Serías más famoso que Florencio de la Vego. Pero usá un seudónimo más apropiado. Vicenza Trentacoste suena a vieja bigotuda .

Ese tipo de "chanzas" me incomodaban mucho. Siempre se lo dije, porque yo podía extasiarme con su derriére-crí, pero no nombrarlo, ni hacer evidente que lo miraba, ni ponerle diestra u siniestra sobre él, y menos tomarla por allí previo a llevarla a la cama ¡y mucho menos “lo otro”! - aún recuerdo el golpe de rodilla con que me bautizara las gónadas - aunque después hiciéramos el amor, y yo no pudiera decir que "cojíamos", verbo que, por otra parte, desterraré para siempre de este escrito. ( Sospecho que cuando escribo, ella me espía, temible y certera, por sobre el hombro.)

En octubre los jazmines de mi patio comienzan a largar hojas secas preludiando la floración que para noviembre inundará de blanco y embriagante aroma de azahares el patio de roja baldosa españolada. Debajo de aquellos fue que tuvimos las largas charlas en que ella hablaba, con sencilla naturalidad, por horas y sin cansarse, de los dioses griegos. Y de las diosas, obvio.
(A pesar de su encantadora y desconcertante juventud, en que el tiempo parece no suceder nunca, ya es profesora y doctorada en historia y literatura antiguas, y con sus rulos desparra mados por la cara, idéntica a La Gioconda). Pero más hermosa, aunque igualmente misteriosa. Exquisitamente griega en las sinusoides, un tanto más delgada que las del período clásico, en suma, inquietantemente griega. Como el padre. En la mirada, en la voz, y en el todo de su cuerpo, respectivamente.

El cuatro de octubre (de este año, obvio) la ví saliendo del Banco Nación, en compañía de un tipo atlético, alto, muy alto, soberbiamente canoso, trajeado de ejecutivo yuppie. A la vista, mucho mayor que ella. Nereida, con una camisa fresca y entreabierta, y ese jean ajustado, de tiro muy corto, que mostraba muy insinuante la perfecta redondez de "su".
Ella caminaba al lado del tipo mirándolo, no como la diosa que es, sino como la mujer común, mortal y simple, mira embelesada a su amante. Aunque estuvieran por la calle, y nadie pareciera darse cuenta del detalle. Para mí, inquietante detalle.
Yo toqué el claxon, pero el infernal tránsito de ese viernes a mediodía le impidió escucharlo. Ellos siguieron caminando por España, yo aceleré hasta Espejo, dí una enloquecida vuelta a la manzana, esperando encontrarlos en la bocacalle frente al ex Banco Hipotecario. Pensaba decirle ¡hola, eh! ¿nos juntamos esta tarde por la cerveza?, aunque por dentro estaba pensando que el tipo alto debía ser, indudablemente, por quién Nereida había dejado de escribirme, pero, sobre todo lo demás, ella había vuelto a llorar y yo empezado a dejar de reír.
Sin embargo al completar el giro, ellos habían desaparecido y los furiosos bocinazos atrás mío me impidieron quedarme más tiempo. Ahí empecé el post. El cuatro de octubre. Quería decirle eso y todo lo demás. Ella contestó exactamente el 19 con el mismo lacónico y fugaz ¿qué hacés? con que todo había empezado un año atrás.
- ¿Sabías que te ví, vez pasada? -dije yo un tanto nervioso. Vos ibas con un tipo alto, canoso, más alto y mucho mayor que vos. Vos lo mirabas embelesada y yo…
- Ya sé- me contestó ella, cortándome - Nos vemos esta tarde.
- ¿Dónde?
- En el Café de los Españoles.
- ¿Tomaremos esa cerveza negra?
- Da igual.
En el café, ese pasillo largo de una sola hilera de mesas, al fondo del costado norte, estaba solamente ella. Y una moza conectada a otro mundo con su MP4.
-Hola, tánto tiempo. Pido una cerveza... ¿Negra, cierto?
- Da igual - dijo ella, abriendo su Note Book, una magnífica y negra Livetti NB. Una cierta inquietud me corrió por la espalda. Algo no anda bien, pensé.
- ¿Así que ahora te dedicás a seguirme.? ¿No tenés otra cosa más importante que hacer, aparte de llevarte minas a la cama con la excusa de la cerveza negra, o el ron cubano?. ¿Qué mierda estabas haciendo?. Mirando culos, seguramente. Bueno, entonces… - dijo ella mientras en un solo movimiento se sacaba los lentes y la remera. Llevaba el mismo brassier de tenue encaje que la primera vez. Luego tecléo varias veces en la NB y se esponjó el cabello, como frente a un espejo. Con esos rulos desparramados por la cara, estaba más parecida que nunca a la Gioconda. Y sonrió, pero no como Gioconda, sino con esa otra sonrisa tan inquietante. Sus labios sonrieron, no sus ojos.

Yo no podía hacer otra cosa que, obvio, mirar hacia todos lados, y estar colorado. Muy colorado. Y sin entender. Aparte de la moza, que seguía enfrascada en su MP4, nadie había para darse cuenta que ella se estaba sacando el sostén y quedaba con sus “pequeños y rosados pechos de pájaro” al aire. Le dije susurrando: escuchame, ¡¿qué estás haciendo?! Vamos a ir en cana. ¿Qué te pasa?
- Siempre quisiste verme desnuda y a plena luz del día - dijo ella con voz de karaoke, sacándose los jeans, esos jeans que tanto le remarcaban la exacta redondez de "su".
-Ey, eh, pero, pero ¿qué hacés? - exclamé tartamudeando.
- ¿Está preocupado el humano fundador de la PACOLA.? - dijo ella mientras que con seca gracia se sacaba también la tanga push up que hacía juego con el sostén. Los anteojos, la remera, el corpiño, el pantalón, la tanga... todo quedó en amontonamiento desprolijo sobre la mesa, mien- tras una descomunal jarra de cerveza, negra, estaba siendo dirigida con fuerza hacia mi boca.
- Esto no está bien, no está bien - creí decir mientras mi boca se llenaba de cerveza y ella quedaba totalmente desnuda , a la vez que seguía tecleando. Sin gracia, sin furia
- Escuchame, Nereida, por favor…- dije mientras se me descolgaba el mustach blanc y mi cuerpo comenzaba a deshacerse, junto con la espuma.
- No soy Nereida – dijo ella mirando, más que a mí, a través de mí.
Luego erguida en toda su espléndida desnudez, se dio vuelta y caminó hacia afuera.
La ví irse, levitando, desde el fondo cada vez más oscuro del largo pasillo, ahora un túnel fulgurante en la dirección contraria. Sus piernas, esas largas sinusoides singularmente perfectas, la llevaron hacia la vereda, que no parecía vereda sino un océano embravecido de negras espumas, por entre la cuales asomaba aquel atlético, alto, muy alto hombre, soberbiamente canoso, aunque ahora también espléndidamente desnudo.
- Es mi papá – me aclaró como si fuera necesario, plegando la Note Book. Él me llama por mi nombre real, Ártemis.